Mes: julio 2009

Un Sueño

NieveUn sueño

Dormía, me despertó el silencio

Afuera no había ruidos, el viento parecía soplar

Dentro, en la casa estaban callados los pequeños crujidos

De la madera, que en la noche suelen hacer fiesta.

Ni un solo murmullo, ni un solo paso.

Me levante y abrí la ventana, hacía frío,

Al principio no me percate, pero estaba ahí,

Fue un encuentro inesperado, me encontré con ella

Con la nieve primera de aquel año, y también la primera de mis

Ojos.

De lo alto caía con armoniosa danza

Jazmines deshojándose, manso oleaje de blancura

Tranquila y transparente y pensativa

Un sí es no que parecía más que presencia

Y certidumbre plena.

El jazmín se deshojaba y yo reía

Aún sigo aquí frente a los cristales de mi ventana

Viendo caer o no caer la nieve primera de aquel año,

Nieve primera de mis ojos, jazmín de inigualable blancura.

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En hogar de Irámuco

Hacia rato que la instigaba para que fuera a la casa de su madre y trajera la papa, como él llamaba a la comida, que ella tenía que mendigar. Es cada vez mas tarde y los niños no tardarían en llegar de la escuela, en casa no había ni frijoles, ¿Qué comerían?, le decía, le gritaba que no fuera desconsiderada, ¿dónde estaba su corazón de madre?, o es que acaso tenía flojera para ir por comida, no para él sino para sus hijos, además no necesita caminar mucho, sus padres viven doblando la esquina, porqué no vas tú, es que acaso estás loca, quieres que me maten, sabes que me tienen amenazado, no me quieren ni ver, ¿quieres quedar viuda?, sí eso es lo que quieres!. Por momentos Francisco se desespera, le grita, la insulta, le habla en tono elevado intentando sobreponer su autoridad de esposo, pero él sabe que este método no da resultado, se calma, decide cambiar de estrategia y finge una crisis, se agacha y pone las manos en su cabeza, está a punto de llorar: María comprendeme, estoy desesperado no se qué hacer, te juró que no volveré a gritarte, tú sabes, los niños me preocupan, no hay nada que comer en esta casa, en cambio en la casa de tu mamá, él sigue remojando palabras inaudibles con falsas lágrimas que resbalan por sus mejillas, la mira a los ojos, con voz lastimera intenta una vez más, anda “princesa”, eres la más pequeña de tu casa, la consentida, los mendigos de tus hermanos no hicieron más que robar al pobre de tu papá, ellos ya tienen los suyo, ve por lo que te corresponde, ver por un poco de comida, esta era la centesima vez que era la última, “princesa” hazlo por los niños, ella escucha, pero las palabras de Francisco, parecen caer en un abismo sin fondo, piensa, quiere dejarlo, pero y los niños? Qué va a ser de ellos sin su madre?. Entonces qué va ir o no?, le prometo por la lupita que esta es la ultima… es la última

Algo sobre Irámuco

La localidad llamada Irámuco, fue fundada por los Purepechas, un pueblo de gran esplendor, que fue el último es ser conquistado por los españoles. Su nombre en lengua purepecha es  “IMURAC” que quiere decir: “Colina que entra en el Lago” al pasar al castellano se ha transformado en IRÁMUCO.

Irámuco, surgió  en lo que se conoce hoy como el cerro de San Pedro, que es precisamente una elevación que entra en el Lago de Cuitzeo. Con el pasar del tiempo se extendió a lo largo de la rivera de dicho lago.

Este pueblo fue fundado por Guatimurac, príncipe que gobernó los dominios de “IMURAC” hijo del príncipe Guatzaripero y Sobrino del Rey Calzontzin (“señor de las innumerables casas”). Guatimurac significa “Príncipe de la colina que entra en el Lago” actualmente la escuela secundaria lleva su nombre.

El territorio que dominaba el príncipe Guatumurac correspondía todo el lago en el extremo oriente, en dirección Norte, hasta los cerros de “Tepomac” (el más alto) y al Sur del lago de Cuitzeo.

Dentro del lago existen pequeñas islas que eran usadas por los fundadores con diversos fines, principalmente como defensa contra los ataques de otras tribus y para guardar semillas y otros alimentos.

Algunos rituales practicados en Irámuco

El primero se realizaba en el mes de abril, en honor a la luna, en este sacrificaban siete tórtolas, cuya sangre era bebida por el Rey y las doncellas vírgenes.

El segundo era realizado en el mes de diciembre y servia para adorar al lago, el cual les proporcionaba alimento, los sacerdotes sacrificaban siete venados, recogían la sangre que era bebida primero por el Rey y después por lo guerreros.

Información tomada de: http://www.iramuco.com,

Nota: se han hecho algunas correcciones de estilo y redacción el cuerpo y esencia del texto no se ha alterado